Toda sociedad y
todo individuo tienen siempre presente una jerarquía de bienes, por la cual
deciden sus actos y juzgan los ajenos.
Sin embargo esta
escala de medida está cambiando continuamente; se llama malos a muchos actos
que sólo son estúpidos porque el nivel de inteligencia de quién decidió
realizarlos era muy bajo.
Más aún, en
cierto sentido, todos los actos son todavía hoy estúpidos, porque será sin duda
superado el nivel más elevado que ha podido alcanzar la inteligencia humana: cuando
entonces se mire hacia atrás, todos nuestros actos y juicios resultarán tan
limitados e irreflexivos como nos parecen hoy los de los pueblos salvajes y
atrasados.






